
quevedo
Jan 28, 2006, 3:50 PM
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Veintiocho de enero
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 Hoy es 28 de enero, día del natalicio del gran poeta, pensador y luchador incansable por la libertad de Cuba, José Martí. Quise rendirle homenaje de la mejor manera: leyendo lo suyo. Comparto con ustedes algo de lo que disfruté esta mañana: De un poema escrito a Néstor Ponce de León. Nueva York, 21 de octubre de 1889. En la patria de mi amor quisiera yo ver nacer el pueblo que puede ser, sin odios y sin color. Quisiera, en el juego franco del pensamiento sin tasa, ver fabricando la casa rico y pobre, negro y blanco. Y cuando todas las manos son pocas para el afán, ¡Oh, Patria, las usarán en herirse los hermanos! Algo en el alma decide, en su cólera indignada, que es más vil que el degrada a un pueblo, el que lo divide. ¿Quién con injurias convence? ¿Quién con epítetos labra? Vence el amor. La palabra sólo cuando justa, vence. Si es uno el honor, los modos varios se han de juntar: ¡Con todos se ha de fundar, para el bienestar de todos! De Versos Sencillos. Nueva York, 1891. Si ves un monte de espumas, es mi verso lo que ves: mi verso es un monte, y es un abanico de plumas. Mi verso es como un puñal que por el puño echa flor: mi verso es un surtidor que da un agua de coral. Mi verso es de un verde claro y de un carmín encendido: mi verso es un ciervo herido que busca en el monte amparo. Mi verso al valiente agrada: mi verso, breve y sincero, es del vigor del acero con que se funde la espada. ... Yo quiero cuando me muera, sin patria, pero sin amo, tener en mi losa un ramo de flores, ¡y una bandera! Yo quiero salir del mundo por la puerta natural: en un carro de hojas verdes a morir me han de llevar. No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor: ¡Yo soy bueno, y como bueno moriré de cara al sol! Hay montes, y hay que subir los montes altos. ¡Después veremos, alma, quién es quien te me ha puesto al morir! ... Oculto en mi pecho bravo la pena que me lo hiere: el hijo de un pueblo esclavo vive por él, calla y muere. Yo sé de un pesar profundo entre las penas sin nombres: ¡La esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo! ... Cultivo una rosa blanca, en julio como en enero, para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni oruga cultivo; cultivo la rosa blanca. Un saludo martiano, Quevedo
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