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husker

Dec 8, 2006, 6:59 AM

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Shortcut

confused

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I am wondering how to think when I see pidiendo posada translated as a christmas posada. I am trying learn to think in spanish but don't know how when I see things like this. Can someone please get me some sort of explaination.

Thanks



quevedo

Dec 8, 2006, 8:24 AM

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Shortcut

Re: [husker] Light?

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You may try, http://www.mexconnected.com/...mois/ldcposadas.html.

Saludos pastorales,

Quevedo


husker

Dec 8, 2006, 8:37 AM

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Shortcut

Re: [quevedo] Light?

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Gracias por ayudandeme mires la lunes

I hope I am not too far off with that statement. I do appreciate being able to see it in this light as all I was getting was "asking party" but at this time of year it makes sense.


dumois


Dec 8, 2006, 7:00 PM

Post #4 of 4 (2721 views)

Shortcut

Re: [quevedo] Posadas, Pastorelas y Nacimientos (en español)

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Posadas, Pastorelas y Nacimientos

Por entonces salió un decreto del emperador Augusto, mandando
hacer un censo del mundo entero. [..] Todos iban a inscribirse,
cada cual a su ciudad. También José, que era de la estirpe y familia
de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad
de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su
esposa, María, que estaba encinta. Estando allí le llegó el tiempo del
parto y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo
acostó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada.

Lucas, 2:2-7.

Muy pronto disfrutaremos de las primeras Posadas aquí en México.

Las Posadas son fiestas que comienzan el 16 y terminan el 24 de diciembre. En México, durante este lapso, hay muchas Posadas cada noche.

Los invitados –y como siempre, algunos no invitados- llegan a la casa en donde se va a celebrar la Posada, siempre por la noche. Un grupo se queda fuera, con velas encendidas y los versos escritos para pedir Posada. Cantan:

En el nombre del Cielo
os pido posada,
pues no puede andar
mi esposa amada.


El grupo de adentro responde, también cantando:

Aquí no es mesón;
sigan adelante.
Yo no puedo abrir,
no sea algún tunante.


Se cantan muchos versos de esta manera, con los de afuera pidiendo por un lugar para pasar la noche y los de adentro negándoselos, hasta que los de adentro “descubren” quiénes son los personajes que pasan frío en la calle. Entonces abren las puertas y dejan entrar a los peregrinos. En las Posadas verdaderamente tradicionales, una niña debidamente vestida como tal representa a la Virgen María, mientras que un muchacho hace de San José. En algunos casos incluso un burrito de verdad sirve de montura a la Virgen. Algunas veces los de afuera cargan imágenes de las santas personas con ellos. Cuando se abre la puerta para dejar entrar a los de afuera, cantan los de adentro:

Entren, Santos Peregrinos,
reciban este rincón;
no de esta pobre morada,
si no de mi corazón.


Durante el resto de la fiesta rompemos piñatas, hay villancicos en el aire y comemos las cosas tradicionales: buñuelos, muy delgados y cubiertos de azúcar; colación, que es una mezcla de diferentes dulces, tamales de pollo, carne, o tamales dulces, y ponche de frutas.

Esta hermosa tradición de las Posadas viene desde los tiempos coloniales, pero es interesante notar que antes de la conquista los aztecas celebraban cada año la llegada del dios Huitzilopochtli, entre el 7 y el 26 de diciembre. Bajo la dominación española, los sacerdotes católicos incorporaron algunos días de las antiguas tradiciones al nuevo esquema de festividades religiosas.

Una de esas primeras festividades cristianas que se celebraron en México fueron las misas de Aguinaldo, palabra que significa regalo de Navidad. Después de la Santa Misa, se rompían piñatas, la gente cantaba villancicos y se atendía a las Pastorelas, obras actuadas con motivos navideños. Chicos y grandes admiraban los Nacimientos, representaciones del portal de Belén y el nacimiento del Niño Jesús.

El pueblo Náhuatl acostumbraba escenificar obras que relataban eventos históricos importantes e historias tomadas de la vida real. Los misioneros incorporaron esta costumbre a las festividades cristianas, de manera que durante los nueve días de Posadas muchas Pastorelas se llevaban al escenario. Estas Pastorelas son piezas dramáticas que representan el viaje de San José y de la Virgen para registrarse en el censo romano que se llevó a cabo por aquellos días, y las penurias que sufrieron cuando buscaban en vano una posada en Belén donde pasar la noche. Los personajes de estas Pastorelas, además de la Virgen y San José, incluían pastoras y pastores -de ahí el nombre Pastorela-, ovejas, burros, y quizá un diablito o dos.

Las Pastorelas jugaron un papel importante en la evangelización de las colonias. Franciscanos y Agustinos, entre otros, usaron estas representaciones para acompañar las actividades religiosas del día, haciendo las fiestas más atractivas y coloridas. Tal como fue, esta costumbre se preservó y es muy apreciada hasta hoy día por los mexicanos, un pueblo que ama las tradiciones familiares y las fiestas alegres y vívidas.

Se dice que Marco Polo trajo consigo la idea de las piñatas: vasijas adornadas con papel de colores que en China se rompían golpeándolas con palos para conmemorar la primavera. Los italianos adaptaron la acción para simbolizar la victoria del bien sobre el mal. En cuaresma se hacían piñatas con siete puntas de papel coloreado, cada una representando un pecado capital. El palo que rompía estos pecados hacía las veces de la fe cristiana.

En México la piñata asumió este significado y además otros. Uno de ellos: la piñata es el demonio que esconde en su barriga las cosas buenas de este mundo, así como la olla dentro de la piñata está llena de frutas como mandarinas, naranjas y caña de azúcar, dulces y regalos. El palo (la fe cristiana), en manos del niño o la niña que le pega a la piñata (el trabajo duro de mujeres y hombres en este mundo), rompe el cofre del tesoro para beneficio de todos.

La piñata se amarra bien a una soga y entonces se cuelga de un poste o de la rama de un árbol. Alguna persona sostiene el otro extremo de la cuerda, halándola y dejándola ir de tal forma que la piñata suba y baje y se mueva para que sea más difícil romperla. Se acostumbra que los niños más pequeños tomen primero su turno para dar la oportunidad después a los más grandes. A los chicos se les permite ver la piñata en movimiento cuando tratan de pegarle, mientras que los grandes tienen que cubrirse los ojos con un pañuelo o pañoleta. Al momento de la acción, los demás invitados rodean al que intenta romperla, y cantan a coro:

Dale, dale, dale,
no pierdas el tino;
porque si lo pierdes,
pierdes el camino.

Eventualmente alguien con la habilidad o la suerte suficiente logra romper la olla dentro de la piñata. Frutas, dulces y regalos caen al suelo, para que todos se apresuren a recoger lo que puedan.

Después de las piñatas se sirve la cena. Tamales y atole, y buñuelos crujientes de postre. El ponche caliente ayuda a entibiar la fría noche de invierno. Para los niños, ponche hecho de frutas de la estación, como tejocote, guayaba, ciruelas de España, mandarinas, naranjas y ciruelas pasas, endulzado con piloncillo (azúcar morena), y perfumado con varitas de canela o vainilla. Para los grandes, el mismo ponche, pero con piquete: un poco de ron o tequila añadido a la pócima para hacerla más alegre. Existen tantas recetas de ponche como abuelitas hay en México. En Colima, en el occidente del país, por ejemplo, preparan una mezcla deliciosa hecha de leche, azúcar, hojas de naranjo y vainilla, coco rallado y un poco de ron.

Cuando la Posada está por terminar, cada invitado recibe un pequeño regalo, o aguinaldo, usualmente un paquetito de dulces, fruta fresca y seca y colación (mezcla colorida de pequeños dulces). Ahora es el momento para los villancicos, canciones que hablan de la Buena Nueva dada a los pastores por los ángeles: que un Salvador les ha nacido. Una muy antigua tradición reúne a todos frente al Nacimiento para cantar villancicos al Niño y a Sus Padres.
Los Nacimientos tradicionales muestran de manera gráfica el nacimiento de Jesús. Parece ser que San Francisco de Asís fue el primero en llevar a cabo la idea de representar con figuras la escena en el establo de Belén. El primer Nacimiento fue colocado dentro de una cueva en Greccio, Italia, en 1223, para convertirse esto después en una bien establecida tradición en ese país.

La excelencia de los artesanos mexicanos contribuyó de manera significativa al desarrollo de esta costumbre en nuestro país. Un Nacimiento típico muestra a Jesús en su pesebre, con la Virgen María y San José a Su lado. Adentro del portal, que puede tomar la forma de una cueva, casita de piedra o cabaña, varios animales rodean a las Santas personas: burros, bueyes, ovejas, vacas, caballos. Diversas personalidades forman parte también de la acción, como pastoras y pastores, ángeles, peregrinos, y los reyes del Este que vinieron a adorarlo. La estrella que siguieron hasta Belén siempre corona la escena, dándole luz y color.

Pronto disfrutaremos de nuestras primeras Posadas.

Estas tradiciones están vivas y gozan de buena salud aquí en México, gracias a Dios, a pesar del ruido y del paso acelerado de lo que hemos dado en llamar vida moderna.

Este es un tiempo de alegría. Es un tiempo para los niños. Cuando los vea jugar y cantar y divertirse, sé que recordaré mi propia niñez. Me acordaré también de los que ya se han ido, y pensaré en el futuro. Curioso que eventos ocurridos hace tantos años nos lleven a meditar sobre el futuro. La única respuesta a esta paradoja aparente es la esperanza. Esperanza y confianza en el futuro; en este México que amo y que sufro tanto. Esperanza para este mundo lleno de injusticias, miseria y dolor. Pero un mundo que guarda la promesa del Niño Divino que quiso venir aquí y hacerse uno de nosotros, para decirnos cuán preciosa es la vida humana. Para darnos esperanza y confianza en nosotros mismos.

Y a enseñarnos a vivir con una paradoja aún más desconcertante: que la única forma de salvarnos a nosotros mismos es pensar y actuar no en nuestro propio beneficio, sino en el de los que nos rodean.

Dumois

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